Tratamiento para enfermedades del oído, nariz y faringe

 

ENFERMEDADES DEL OÍDO

Las enfermedades del oído pueden deberse a causas infecciosas, malformaciones, lesiones, exposición a sonidos fuertes, cambios bruscos de presión, por introducir agentes externos al orificio de la oreja, traumatismos, etc.

Algunos de los padecimientos más comunes en el caso de las enfermedades del oído son:
Infecciones: éstas se presentan con mucha más frecuencia en los niños que en los adultos. En general afectan al oído medio por lo que se denominan otitis media. Lo que sucede es que los tubos dentro del oído se tapan con líquido y moco afectando la audición.

Algunos de los síntomas son:

  • Dolor de oído
  • Fiebre
  • Secreción del oído
  • Dificultad para dormir
  • Problemas de equilibrio
  • Problemas para escuchar

El tratamiento para las infecciones de oído puede llegar a requerir antibióticos, pero para suministrarlos es importante acudir con un otorrinolaringólogo como el Dr. Carlos García Leos.

En el caso de la sordera ésta implica la dificultar de usar el sentido del oído debido a la pérdida de la capacidad auditiva parcial, unilateral, bilateral, o total. Esta puede presentarse debido a un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo o exposición a largo plazo al ruido.
Respecto a los tapones de cerumen, éstos son acumulaciones excesivas de cera que se producen al interior del oído generando la perdida de la audición y otros síntomas desagradables.

Esta cera tiene una función protectora del oído al impedir la entrada de microorganismos. Sin embargo, cuando la cantidad aumenta se forma un tapón que favorece las infecciones del oído.

Algunos de los síntomas son:
  • Dolores en los oídos
  • Problemas de audición
  • Sensación de peso en el oído
  • Zumbidos
Los tapones de cerumen requieren ser eliminados para recuperar la audición y evitar otras enfermedades.
Generalmente se aplica un producto para suavizarlos, ocasionalmente se tiene que irrigar el conducto con agua caliente o extraer la cera con un hisopo.

Finalmente, los traumas directos son muy frecuentes y suceden cuando un paciente se rasca el oído con instrumentos inadecuados o cuando se trata de eliminar cuerpos extraños de la manera incorrecta.